El cielo brilló diferente, aún no ha amanecido.
Aunque parece estar iluminado, el día no comenzó para mí.
Sigo viviendo, de noche, encadenada,
sigo muriendo, a oscuras, abandonada.
Aún tengo la esperanza de hallarte entre las sombras,
o quizás, de hallarme a mí misma.
de encontrar la salida a este infierno que me quema,
que me hace morir en vida.
De salir a la superficie, poder respirar,
poder recuperarme, volver a soñar.
Tener objetivos de crecer, feliz ser.
Dejar de buscarte, que me encuentres tú a mí.
Es difícil la condena que uno mismo se impone,
difícil afrontar lo que uno mismo se provoca,
porque la mente es más fuerte y más poderosa,
y nos lleva sin escalas al delirio y la locura.
Delirio de una realidad que me creé,
locura por alguien que amé;
ambas fusionadas debilitan mi alma,
y mi corazón se siente frágil ante tanto dolor.
Corazón enjaulado, corazón partido.
Corazón que hace mucho ya
perdió el timón de este barco incontrolable,
que se dirige directo hacia la punta de ese iceberg...