Se lo ve desmoronarse,
una de sus alas se ha roto.
Intenta planear, lo logra por un momento. Pero luego vuelve a caer.
Algo torpe, deshecho, corta el aire indefinidamente.
Se lo ve, descendiendo en picada, aumentando cada vez más la velocidad de su caída.
Parece un ave herida.
Parece un asteroide.
Parece algo.
¿Qué es lo que parece?
Gira sobre sí mismo, cada vez más cerca de alcanzar el suelo.

(Pero segundos, instantes antes de desplomarse...)

Ella se coloca allí.
Será aplastada, será derribada.
Pero servirá de amortiguación. Hacer más leve la caída.
Más leve el golpe.
Más leve el dolor.
Aunque ella muera por eso, lo hará.
Porque su amor es aún más fuerte 
que todo tsunami que venga a arrasar.
Que todo tornado que haga volar.
Que toda tormenta que venga a limpiar.
Será un soporte, tratará de guiar.
Proclamará su compañía y no lo dejará por nada del mundo.
Aunque él no se interese, aunque a él no le importe...