No es posible que uno esté muerto de amor
por alguien que no dará ni un segundo,
que no lo recibirá con los brazos abiertos
diciéndole: "Te amo".
¿Para qué vivir del recuerdo de alguien que fue,
y ya no es más?
Su color cambió.
Ya no es azul.
Ya no le brillan los ojos cuando oscurece...