Tengo miedo.
Miedo de que esto sólo sea un invento.
Miedo de que la ilusión dure poco,
que se desvanezca como la niebla,
que tan sólo sea como un puñado de azúcar
disolviéndose en un vaso de agua.
Tengo miedo.
Miedo de que esto sólo sea un sueño.
Miedo de que ese sueño se termine,
que amanezca y me despierte en la mañana,
que salga el sol y me levante al sonar la alarma,
me ponga de pie y desfallezca.
Tengo miedo.
Miedo de que se borre la sonrisa de mi cara.
Miedo de que venga una brisa enfurecida,
que arranque el humor que estoy sintiendo,
que borre todo rastro de felicidad,
y me deje sola, entristecida.
Tengo miedo.
Miedo de que la vida me juegue una mala pasada.
Miedo de que otra vez me arroje a la nada,
peleando con el aire, lidiando en el vacío,
con un alma hecha pedazos,
desgarrada, muriendo.
Tengo miedo.
Miedo de perder mi fe en el amor.
Miedo de volverme fría, vacía, extraña,
extraña en mi propio cuerpo, inmune al sentimiento,
aferrada a olvidar, al dolor, a perder
lo que me queda de humanidad.