sonreír por tomar un mate caliente
al tiempo que siento el viento frío entrando por la ventilación
que se erice la piel
pasar la mano y percibir el estímulo táctil
de esos poritos cerrados
en un intento del organismo
de preservar el calor
sonreír por sentir esa respuesta de mi cuerpo
agradecer el aviso
darle otro mate caliente
y abrigarlo
es tan simple
y a la vez
tan maravilloso
que me emociona que la felicidad sea eso
ponerse un par de medias gruesas y un buzo en pleno invierno