Perdón por no ser quien querías que sea. Pero a esta edad, ya me di cuenta de cómo quiero vivir la vida.
Perdón por no darte la razón, pero es que no coincido. Acepto, pero no coincido. Y me parece cruel tu punto. Así que lo enfrento con otra perspectiva.
Perdón por hablar como una educadora, pero es lo que soy. Explico las cosas desde la base, hasta aclarando lo más básico, porque para mí, nada es básico. No, no te estoy subestimando. No me grites, por favor.
Perdón por seguir hablando bajo mientras me gritás. Pero me enseñaste que al padre no se lo enfrenta. Y no te quiero gritar. Porque no me gusta gritar. No me lo enseñaste vos, por eso crees que no debería molestarme. Pero no quiero gritar.
Perdón por decirte que tenés razón, cuando realmente creo que todxs tenemos razón porque muchos argumentos son válidos. Perdón por querer convivir en este universo estrecho aceptando las diversidades, asimilándolas.
Perdón por plantearte escenarios que te puedan poner en duda. Aprendí a hacerlo mientras me enseñaban a enseñar. Generar dudas me parece algo sano, perdón por pensar así.
Perdón por no decir que a los negros hay que matarlos a todos. Pero alguna vez me dijiste que la vida es sagrada, o eso querías que crea. Y yo realmente pienso eso. Realmente pienso que cada vida comenzada es sagrada.
Perdón por poner en jaque al sistema penitenciario, mientras vos gritás que todos tienen que ir presos. Y seguís gritando. Y sigo hablando bajo. Y te molesta más.
A veces no entiendo por qué te pido perdón, si no me elegiste ni te elegí. Simplemente me tuviste. Me quisiste moldear a tu manera. Y te enoja si te digo "boludo" sin querer, cuando te escucho con tus amigos el "boluo" de acá, "boluo" de allá.
Perdón, y que no se lea esa palabra como expresión de arrepentimiento. Porque no estoy arrepentida. La usé porque todxs la usamos, porque fluye. Pero quería resumir en una palabra que cada una de esas cosas que soy, no te gustan. Y cuántas más.
La diferencia es que te acepto como sos. Y vos a mí no.
Y dejaste de intentar cambiarme para enfrentarme, y demostrar tu potestad cuando, al hacerlo, todas me piden que afloje porque es inútil, porque ya nos conocemos, que vos sos el que "no da el brazo a torcer".
Ridículos los orgullos. Ridículo querer quedar bien con alguien sólo porque nos dieron la vida.
Sí, dar la vida me parece, incluso, hasta mal usado. Ni que hubiésemos elegido nacer. Creer que por dar la vida es suficiente motivo para maltratar, destratar, y desmerecer.
Lo maravilloso es que todo ese destrato y subestimación que fluyen de su lengua y accionar resbala suave en mi psiquis que me habla desde adentro. Y me recuerda que, más allá de todo, es mi viejo. Y está viejo. Y lo amo, tanto como él a mí.
Respiro hondo... y la corto ahí.