De vez en cuando me siento y me pongo a soñar.
A veces, sueño con el amor.
Sueño que me enamoro.
Que me enamoro de un hombre.
Y él me habla, me sonríe, me mira y me vuelve a sonreír.
Me dice que está enamorado. Que me ama.
Me alegra cada día. Llega con su sonrisa, ante mí, y me hace vibrar.
Me enloquece. 
Me roza y me estremezco.
Me enloquece.
Y él me habla, me sonríe, me mira y me vuelve a sonreír.
Me dice que está enamorado. Que me ama.
Me mira a los ojos. Muy profundo.
Me mira, y lo veo. Lo veo a él, veo su interior, su ser, su alma.
Me mira y nos miramos. Y una energía surge de mi interior.
Me mira, y lo veo. Qué bella es su mirada.
Y él me habla, me sonríe, me mira y me vuelve a sonreír.
Me dice que está enamorado. Que me ama.
Me toma de la mano. Se acerca, despacio, lentamente, como flotando.
Me toma de la mano, me abraza.
Me abraza, y me besa. Con locura, con pasión, desgarrándome.
Me besa, y mi cuerpo se descontrola.
Y él me habla, me sonríe, me mira y me vuelve a sonreír.
Me dice que está enamorado. Que me ama.
Me alza en sus brazos.
Me cubre, cuidándome.
Me cuida, atento, suavemente, resguardándome.
Me protege, contra lo que sea, interponiéndose en el camino de cualquier cosa que vaya a herirme.

Sueño con eso. Sueño con el amor, puro y natural, correspondido, mío.
Sueño, porque no lo tengo. Deseo, sueño, con que algún día llegue.
Y me tome por completa.