"Cree en tí, porque nunca sabrás quién será aquel que no te traicione, que no se burle, que no te esquive, que no te empuje, que no te haga caer. Cree en tí, porque nunca sabrás quién será aquel que tome el camino separado, que te deje de acompañar, que no te siga, que no te ayude. Cree en tí, porque nunca sabrás quién será aquel que realmente merece tu confianza, que sepa guardar un secreto, que te cubra, que te guarde. Cree en tí, porque serás el único que nunca te podrá traicionar."

Hay quienes dicen que a veces uno mismo se traiciona. Que por que hizo tal hecho, traicionó sus ideales, traicionó sus principios, sus ideologías. Pero uno debe saber que desde el momento tal en el que uno actuó diferente a como acostumbraba actuar, cambió también sus ideales, sus principios, sus ideologías. Porque uno actúa por como quiere, como desea. Siempre hay una oportunidad más, una posibilidad de elegir, de escoger por nosotros mismos si el seguir o si parar, si reír o llorar, si dormir o despertar. Es una decisión propia, que está en cada uno. Es idea de uno decidir para dónde disparar, y así, decidir cómo forjarnos, cómo limar asperezas, cómo ser ante una determinada situación, cómo reaccionar. Podrá ser costumbre actuar siempre de una misma manera, pero no somos robots. Somos seres humanos, cambiantes, que sentimos, tocamos, miramos, olemos, gustamos, escuchamos, vivimos. Y el acto de vivir no es singular, no es idéntico para todos. Existir significa vivir, pero vivir no equivale a existir. Vivir equivale a trascender, a dejar una marca, una huella. Dejar un cariño, un amor, un recuerdo. Vivir equivale a vivir, vivir con el corazón. Vivir haciendo lo que uno siente que debe hacer, siguiendo lo que a uno le parece correcto. Y es lo que siempre nos acompañará. La vida nos acompañará durante el vivir. Y nuestra vida acabará en el día que moramos. Pero podemos elegir cómo vivir, si vivir viviendo, o vivir muriendo, muriendo en vida, muriendo el corazón, al no poder hacer lo que siente.