A veces me siento desubicada...
No me encuentro a mí misma.
Miro cómo la sociedad avanza, camina, va hacia delante.
Y yo siento que me quedo.
Que me estanco.
Que me enclavo.
A veces me siento desorientada.
No sé para dónde seguir.
No sé por dónde agarrar.
Miro al cielo y busco una señal.
Algo que me guíe, algo que me llame,
algo que quiera alcanzar.
A veces me siento pequeña.
Poca cosa, insignificante.
Y miro a mi alrededor, y sólo veo una inmensidad.
Inmensidad rodeándome, inmensidad inmensa,
extendiéndose a lo largo del camino.
Inmensidad que no acaba, infinita.
A veces me siento perdida.
Pierdo el hilo de mis pensamientos.
Pierdo mi sensibilidad.
Pierdo la capacidad de entender a los otros.
Pierdo el don de escuchar, de comprender, de saber que decir.
Pierdo fuerzas.
A veces me siento vacía.
Siento que no tengo nada en mi interior.
Me siento como apagada, con ganas de morir.
Pero a la vez me siento pesada, como con una carga,
que se coloca sobre mis espaldas
y me hace sentir débil.
A veces me siento desubicada, desorientada, pequeña, perdida, vacía.
Pero otras veces me siento bien. Me siento yo.
Me siento identificada conmigo misma.
Y siento que puedo con todo.
Siento que no va a haber viento que me tumbe.
Siento que voy a seguir de pie a pesar de todo.
Siento que voy a poder.
Siento que voy a seguir, hacia adelante,
sin que nadie pueda frenarme,
sin que nadie haga desaparecer este frenesí
que me hace sentir viva.