la tierra/2

Apreciar el Sol y el Viento desde este habitáculo.
El Cielo nos regala un celeste reticulado.
Son las nubes que se interponen de a ratos. Tapando un poco la luz, cubriendo de sombra la superficie.
Cierro los ojos y combino la música de las hojas batiéndose violentas con unos acordes que suenan bajitos desde el parlante.
Suavidad de melodía. Afortunada por nacer con este sentido. Con estos dos oídos.
Sonrío sin pensar, porque eso es lo que hace la música en mi. Darme espontaneidad. Impulsarme.
Recargo energía con esa batería inagotable que brilla arriba de mi cabeza, hoy de nuevo, por suerte. Ayer nos abandonó por un rato, mientras el Cielo descargaba sus nubes sobre el barrio.
Decidí empezar a nombrarlos en mayúsculas, porque son entidades en las que creo, y confío. Como alguna vez me instaron a usar mayúsculas en la palabra "dios", a lo cual ahora me rehúso. Porque sí. Porque así soy. Una máquina de generarme dilemas. Y me gusta serlo.
La mayúscula para todas aquellas palabras que representan conceptos que me dan vida. Y las que me dan vida a mí y a todos los seres que vivimos bajo sus mantos. Bajo este Cielo, en este Universo. Alumbrados por el mismo Sol. Abrazados por el mismo Viento.
Hay otros soles, otros cielos, otros universos. Los que me rodean merecen mi respeto. Así que los miro, les agradezco, y los nombro de la forma que me parece apropiada.
Los nombro de la forma que me hace reafirmar, por vez infinita, que soy minúscula ante esta Naturaleza. Que soy un eslabón más de una larga y entramada cadena que aprovecha cada día todo lo que nuestra amada Tierra tiene para darnos.
Y que así seguirá siendo. Quién sabe hasta cuándo.