El clima se presta para la postal.
Hay veces que llueve el día.
Otras veces lloran ellos.
Las gotas caen sobre el techo y aturden como si fuesen piedras.
Pero el ruido está adentro, y por más que la tormenta cese, no se va a ir.
La melancolía se respira, y no hay alma que no se estremezca con una simple melodía.
Surge la escritura, se inspiran las manos.
Surge la introspección. La charla en los adentros.
Las tripas que se mueven, la panza vibra. Esas cosquillitas hoy brotaron gracias a tu propia voz. No hay terceros responsables, sólo vos con vos. Solo cielo, lluvia y dolor.
Dejá que así sea y aprovecha para sanarte.
Mimate el alma, cantate una canción. Que cuando la tormenta pase y salga el Sol, vos también vas a amanecer. Romper el dolor, hacerlo amigo, volver al color y sanar el corazón.