¿Quién pintó en vos
esa sonrisa, esa risa
y esa peculiaridad
de transmitir tranquilidad?
El viento calma, se torna una brisa;
callan los truenos, para de llover.
Una boca se mueve, ejecuta la voz.
Voz tenue que apacigua la catarata de pensamientos que tengo en la cabeza.
Vos, tu voz.
Balbuceás, reís entre medio
(es inevitable).
Salen palabras, frases, cuentos.
Sale luz, yo me ilumino.
Sale magia, y yo la disfruto.
Observo la escena atentamente.
No me quiero perder nada. Grabo todo, es fundamental.
Movés las manos y me distraés.
No puedo dejar de reír. Parece un cuento.
Parece un cuento y lo es. Es tu cuento, y me lo contás.
Y me calmo y me calmás.
Y sin moverte me abrazás.
Es ese beso en la frente que todos esperamos.
El abrazo está en el aire, rodea las cabezas.
Lo respiro, lo huelo, lo hago mío.
Cómoda y feliz, como si estuviera en casa.
Sonriendo y escuchando, abrazando el renglón favorito de tu historia más preciada.
No te calles nunca, por favor.
No dejes de narrarme tu color.