Y finalmente, creer en el futuro o en el pasado es incoherente. Porque el futuro es desconocido, el pasado irrepetible. Los errores y los tropiezos no fueron más que simples piedras. ¿Cómo saber si habrá un amanecer soleado o algo nublado? ¿Y si terminamos tapados por inundaciones devastadoras? ¿Y qué si morimos ahogados bajo la misma ola? ¿Aguantaremos la respiración tomados de la mano o vamos a soltarnos para ver quién emerge y es salvado?