Tormenta.

Su cabeza sobre mi pecho.
Las respiraciones acompasadas.
Afuera hay tanto silencio... Sólo se oye el viento. Ese viento calmo y tranquilo, que antecede una lluvia. Es cuestión de esperar algunos minutos... Una luz intensa, fugaz, recorrerá todo el cielo y entrará por la ventana. Sólo unos segundos pasarán y se escuchará el primer trueno que, estremecedor, retumbará sobre las almas...
Pero no te despiertes ni te asustes. Es sólo la lluvia. Sólo la tormenta.
Seguí durmiendo, tranquilo, calmado.
Estás seguro. Te estoy cuidando.