La almohada.

Tu almohada huele a tu casa y me encanta. Porque huele a vos y a tu piel. Y a risas y a momentos. Me encanta recordarte en un aroma porque me da la pauta de lo grande del sentimiento. Porque si no fuese grande el amor no podría estar viéndote, acá, ahora, al lado, con sólo oler la almohada.