cuántas palabras suenan bien
aún dichas al aire
y no al destinatario
imaginad entonces
cómo ganarían belleza
suavidad y hermosura
personalidad
fuerza
cuerpo y contenido
se materializarían
danzando a nuestro alrededor
cursivas
imprentas
mayúsculas y minúsculas
haciéndose pequeñas
luego gigantes
una letra tan grande como una mano
jugar a atraparlas
mientras sobrevuelan nuestras cabezas
sujetarlas
abrazarlas
esas palabras que más nos gustaron
esas que hicieron brotar una sonrisa
y movieron algo en el interior
las mariposas en la panza, como le dicen
esas palabras que recordamos
luego de un rato
y vuelven a hacer brotar una sonrisa
pero en silencio
sin bailar alrededor
pero iluminando y coloreando la mente
vistosas
vibrantes
llenas de fuego
llama que se enciende
y crece
que alumbra hasta la noche más oscura
hasta la noche más difícil
llamas de seres que dejan vestigios
vestigios de seres que
probablemente
no olvidemos
y que es posible
que esos mismos seres
sean aquellos destinatarios
de muchas de esas palabras
que no decimos
o que sólo son dichas al aire
en tiempos de soledad
para perderse
en la espesura
de la noche