La última vez que sintióse así de vacía, casi desaparece. Es difícil y pareciera que las metas están cada vez más lejanas, más inalcanzables. Hay palos en las ruedas; hacerlas girar es un riesgo, la rotura es inminente. Los ojos arden más por aguantar el llanto que por dejarlo fluir. El alma duele más por no ser. Quiere ser y no puede. Busca las formas, pero un pie sobre la cabeza apreta fuerte. Se dobla por completo y sin embargo logra seguir en pie. Aunque no sabe por cuánto más.