Es difícil no sentirme como me siento. Más allá de que la Navidad haya perdido la "magia" que tenía para mí, porque ya Papá Noel no me trae los regalos, sino que mi mamá y mi abuela me los dan en mano, porque ya no creo en Dios (aunque si ese tal Jesús nació hace 2011 años, que los cumpla feliz), porque tampoco me dan el lugar para que me dé emoción y ansias de que llegue, como tal vez sí me pasaba hace 10 años... Las cosas pasan por otro lado. Siento que ya la familia se achicó demasiado. Ver la mesa navideña y que hayamos sólo seis personas sentados es un poco doloroso. Y más, si me pongo a pensar que eso es así no porque la cena la pasamos en casa y el almuerzo del 25 lo compartamos con otros familiares que la cena la pasan con una familia amiga... No. La familia no sólo es chica, sino que los que no están sentados a la mesa con nosotros, o están lejos, o están peleados con mis papás. Ya ni siquiera me emociona que sean las 12 para saludar a todos, capaz estoy más atenta a los fuegos artificiales para sacarles una foto con la cámara, o a conectarme para saludar a algún amigo, o a leer algún mensaje que me llegue al celular...
Es que me faltan ellos.
Me faltan los dos.
Me faltan y los extraño.
Y es lo peor cuando llegan las fiestas. Porque es cuando más se nota el vacío, el agujero, no sólo en la mesa, sino en el corazón. Qué lindo sería tenerlos, qué lindo seguir brindando con ellos cada navidad, qué lindo poder charlar, jugar partidos de truco, de escoba de quince, reírnos y estar felices. Sí, felices estamos, pero sin ellos. Y me duele tanto, pero es la ley de la vida. Así es la vida. Así como empieza, dura poco y termina rápido. Y hablar de eso me hace lamentar tal vez no haber disfrutado más, no haber sentido más, no haberme dedicado más. Pero ya es tarde para hablar de lamentos. No puedo arrepentirme, no sirve. Más que eso, debería disfrutar lo que tengo ahora, lo que me queda. Lo único que espero es que el día de mañana, cuando nos toque a mi hermana y a mí liderar la familia, cuando nos toque ser las anfitrionas en nuestra propia casa, con nuestras propias familias, hagamos que todo esto sea diferente.