Me facilitaste las cosas. Ya no está más en mis manos, no está más bajo mi criterio, bajo mis deseos, mis intenciones. Ya decidiste por mí. Decidiste cancelar de una vez por todas, y quien sabe hasta cuando, lo que teniamos. Lo que para mí era una amistad, para vos no sabías qué, porque tu "no sé qué somos" siempre estaba presente en cada charla. Y ahí queda, ahí está quedando. Estancada, ensuciándose, perdiéndose. Así pasará, como a principios de este año. Otra vez sufrir la pérdida, la distancia, el dolor, el extrañamiento. Pero es difícil la situación, es difícil lo que sentimos, es difícil manejarlo. Y sí, creo que soy egoísta diciendo que no me gusta que esto sea así, pero no puedo evitar pensar en la falta que me vas a hacer. Ya de por sí va a ser un martirio oler la lluvia y no poder mandarte un mensaje. Aunque poder, podría, pero sé que eso no te haría bien. Y ni siquiera me haría bien a mí, porque debo empezar a acostumbrarme, a ir dejándote de lado... Tal vez ocultarte un poco, hacerte menos visible. Pero ¿cómo no acordarme de vos, si voy a estar más de un mes saliendo a la puerta de mi segunda casa, y voy a ver desde ahí el frente de la tuya, las persianas cerradas, sin movimiento, sin sonidos? ¿Cómo pasar por el muelle y no acordarme de las noches de pesca? ¿Cómo no ir caminando por la calle reconociendo las marcas de los autos, y no acordarme del día de la juntada con los chicos en el parador a la madrugada? Tantas, TANTAS cosas me hacen acordarme de vos. Capaz, si fuera a mitad de año, dolería menos, costaría menos, lastimaría menos. Pero ahora, tan cerca, tan alcanzando el verano... Va a doler, va a costar, va a lastimar. Y te diría todo esto, y tantas cosas. Que te quiero, que te necesito, que sin vos me cuestan ciertas cosas, que eras la persona que más me hacía reír, que desde que descubrí la videollamada con vos no veía la hora de conectarme para charlar y llorar de la risa, que no me importaba ya cómo aparecía frente a la cámara porque siento que la confianza entre nosotros ya excede los límites... Pero ver que todo eso se pierde, se va, se deja, se desgasta... Tengo miedo, TANTO, de que nada vuelva a ser como antes. Y siento que mis miedos, mis sospechas, se van a generar de esa manera. Porque siempre es igual. Porque nada sale como querría. Porque quisiera quererte como vos me querés, pero no puedo. No puedo de esa manera. No me sale así, aunque quisiera. Y capaz que es como vos decís, que no podés si yo no te lo permito... Pero me cuesta arriesgarme. Y no quiero arriesgarte a vos tampoco.
Se me está haciendo difícil. Sólo espero que algún día puedas venir a decirme "hola", "asfalto mojado", "Constantinopla", "acá venden pan?", tus "bién" con tilde, tus "dejá de reírte" aunque no me estés mirando, o lo que se te ocurra, pero de vuelta, como hasta ahora, como cuando parecía estar todo bien, como cuando parecían no haber quilombos, ni dolores, ni bajones...
Te quiero tanto.