Seamos sinceros. ¿Hace cuánto tiempo que esperamos el uno por el otro? ¿Hace cuánto ya? ¿Mil años? ¿Millones de años? ¿Infinitos años? Eso duraron porque no te tenía. Vayamos a lo profundo, salgamos de lo superficial. Salteemos la carne, introduzcámonos en el sentimiento. Unamos nuestros corazones, abracémonos, digámonos la verdad. Descubramos en nosotros una fuente de felicidad. Liberemos nuestras culpas, nuestras ganas, nuestros deseos. Y luego hagamos de cuenta que nada ha pasado.
Liberemos todo, saquémoslo para afuera. Porque ahora ya nada importa, ya nada queda, ya nada sirve. Porque si no es ahora, ¿quién sabe cuándo será?