Finalmente, me doy cuenta que yo soy la culpable de mi propia situación. 
Te culpaba a vos. Culpaba tus elecciones, tus decisiones, tus metas, tus objetivos.
Y ahora es cuando descubro la verdad de las cosas.
No fuiste vos quien eligió. Fui yo.
Elegí quererte.
Elegí amarte.
Elegí decirte las cosas.
Elegí contarte lo que sentía.
Elegí no seguir ocultándotelo.
Elegí jugarme por algo que ya estaba perdido.
No sé en qué estaba pensando. Pero necesitaba desquitarme.
No aguantaba más esa situación. Dos años y medio, reprimiéndome, guardándomelo adentro, lo más profundo posible, escondiendo la verdad de lo que sentía.
Y ahora veo y me preguntó por qué, por qué esperé tanto, por qué tardé tanto en decirte la verdad, si las cosas venían de hace tanto tiempo.
Pero ya está, no hay maneras de volver el tiempo atrás.
Vos estás feliz, vos elegiste ya, hace mucho.
Ahora me toca elegir a mí.
Amarte, ¿o no?