día 57

me froto pie con pie tratando de darles calor entre sí
buscar tus pies en la cama es inútil
pero los pienso, pero los sueño
y me los imagino

escuchar tu voz en el teléfono es todo lo que tengo

crecemos a pasos agigantados
como lactantes
como embriones

no en cuerpo sino en mente
la cabeza y este cerebro
que reposa en su interior
se encuentra con la vida en las manos
con el cuerpo, único e irrepetible
y con el tiempo pasando
sin descanso
me paro en la línea temporal
y nos hallo a la distancia 
mirándola
sin miedo por el paso del tiempo
ni por lo que ya pasó
ni por lo que vendrá

me sonrío porque 
yo no era así
y cambié
te muestro quien soy
día a día
desde siempre

te cuento que cambié
y te dejo un espacio 
para que pienses y decidas
si también querés
hacerlo

sonrío
porque
todos los días cambiamos
y aun así
nos seguimos eligiendo
y cada vez
más nos acercamos
aunque nuestros pies
hoy estén
a más de diez mil kilómetros de amor

y se siente bien