día 32

trozos de mi alma salen de mi cuerpo
atravesando mi duro pecho
acromáticos
curvilíneos

flotan levemente a la altura de mis ojos
luego caen al suelo
unos pocos se elevan
y destellan
mirándome a los ojos
haciendo un guiño

vuelvo a mirar el piso
y los que estaban no están más

desesperada busco
entre la tierra seca
rasco con mis uñas
profundo
causándome dolor
sangrando
yéndoseme la vida

brota y brota la sangre
perdiéndose entre el humus
el guano y la piedrilla
los gusanos y hormigas

lloro sobre la tierra
que agradece el riego
me mira humedecida
y me regala el milagro de la vida

suavemente surgen
unas espigas verdes
del grosor de un vello
que van tomando fuerza
y en cuestión de segundos
se ensanchan y alargan
como juncos
se convierten en troncos
brotes de hojas
y pimpollos

una flor blanca asoma un pistilo
que se desprende del centro
con un piano de fondo

busco el origen de la música
miro derredor
y descubro que el pistilo
titilante, destellante
es quien toca la canción
que como un arrullo
suaviza mi pecho y lo ablanda

abriéronse flores
una tras otra
surgiendo pistilos
que abandonaban su rosal
volando por el aire
ondulantes
para zambullirse en mi pecho blando
mullido
que ahora es hogar
para esos trozos de alma
que supieron ir y volver

ir a entregar vida
y volver a mí
enseñándome
a florecer