Cuando pienso en tu cara, pienso que fue hace un año.
Cuando pienso en tu último abrazo, pienso que fue ayer.
Hay sensaciones que no se borran, que no se extinguen.
Sensaciones de amor.
El cuerpo hablando en tu presencia. Sintiendo el calor más intenso que cualquier otro calor. Extrañar con cada célula del cuerpo. Recordar, imaginar, evocar. La fuerza de la mente es infinita, es poderosa. Aparecés aunque no estés. Pero me desarmo de ganas de la palma de tu mano en mi pierna, me desarmo de las ganas. Ver tu cara entre todas las demás caras. Tu cuerpo con los brazos abiertos y la sonrisa que se te dibuja cuando me mirás llegar, cuando de repente estoy cerca tuyo y me hacés saber que te gusta así, que te gusta cuando estoy cerca, que la vida es hermosa y más aún cuando la compartimos. Todo vale más, todo es más grato, más intenso, más disfrutable. Todo brilla más, el calor es más cálido, el frío más helado, el viento sopla en la cara y me da ganas de llorar, huelo las flores y sonrío con lágrimas en los ojos, y te miro a mi izquierda manejando con el Sol de fondo y me lleno de amor, porque te encontré, porque nos encontramos, y nos aceptamos, y nos cuidamos, y somos dos que se eligen por esencia, que se eligen por amor.
Otro día más de entender que las decisiones que estamos tomando las hacemos de la mano, y las hacemos más de la mano que nunca. Otro día más de entender los por qués, los cómos, los cuándos. De poder sentirme yo cumpliendo mis sueños, porque son sueños compartidos, y así son mucho más valiosos.
Fue ayer, hace un año, hace un rato, en nuestra vida anterior. Capaz todas las opciones son reales, posibles. Quizá es todas a la vez, o ninguna. Quizá nunca te vi por última vez, porque estás acá, todo el tiempo, en mi hombro, en mis piernas, en mis manos, sonriéndome y escuchándome, hablándome, durmiéndote, soñándonos. Y quizá esta es otra vida, quizá vos moriste y renaciste, y acá estoy yo, a punto de sucumbir, y renacer cuando aterrice, cuando te reencuentre, cuando entienda lo que estoy haciendo, de la mano de quién lo estoy haciendo, y lo que significa para mí, lo espectacular que se me hace, el arriesgarse a vivir.