¡Mírenme todos!
Tengo un gran bigote de señor.
Tengo una vida con proyectos, ya no soy un niño!
Tengo grandes responsabilidades.
Seré un arquitecto, seré un doctor,
seré periodista, tal vez contador.
O podría ser escritor y contar mis historias.
Si tal vez crecer no me sienta bien...
Si tal vez el paso del tiempo entristece mi alma...
Si tal vez no logro ser adulto y feliz...
Contaré mis historias.
Mis historias de niño, mis aventuras, mi emoción
cuando trepé a un árbol armado de valor,
cuando contuve el llanto al caer de una rama
y la sangre en mi rodilla no me asustó.
Contaré que fui niño, y que aún lo soy,
que conservo ilusiones, esperanzas, amor;
que aunque pasen las horas y los días,
la vida jamás deja de ser divertida,
porque siempre habrá una caricia al corazón,
si uno conserva a ese niño interior.
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