espirales/2

las espirales que proyectaron desde mi cuerpo hacia afuera me tomaron de la mano y me levantaron por los aires. puedo volar, acorpórea, manteniendo mis sentidos en su máximo potencial, excepto el tacto. me miro desde afuera, me veo danzar, danzo etérea entre compases, en compañía con mi cuerpo, y esas espirales que se ríen y envuelven ya no sólo mi cuerpo sino mi ectoplasma siguen girando sobre su propio eje y superando los límites de esa habitación, para conectarme con el aire, los pájaros, las nubes, el ciruelo que reposa en la puerta de mi hogar, el agua subterránea, el magma, el centro de la tierra. ¿cuál es la diferencia entre el todo y una parte del todo? si el todo deja de serlo al perder una de sus partes, entonces somos la totalidad a la vez que somos una simple parte. anima mundi, fluye entre los seres y los cuerpos y las mentes y los instintos. y la quietud y trascendencia del Plantae, y la descomposición del Fungi, y la versatilidad el Animalia, y el balanceo del Monera, y la transformación del Protista. todos los Reinos viven en mí. mi propio cuerpo es parte del todo, y todo a la vez. soy un ser humano, puedo decidir fuera del instinto, puedo elegir cómo vivir. viven en mí todas las potencialidades humanas, a la vez que toda la naturaleza humana, a la vez que toda la naturaleza en su máximo y mínimo esplendor. puedo ser quien dé la vida por una causa noble, quien quite la vida sin tapujos ni titubeos, quien simplemente se quede mirando por la ventana observando el frío y gris concreto que abunda en estos lares, o quien transmute a un ser sin miedo y tome las riendas que le lleven a aquellos sitios donde el mar enfría la nariz pero calienta al corazón, y la arena suave abraza la piel mientras la vida se convierte en un momento de contemplación puro. ese momento de mirar al horizonte y ver a los Reinos convergiendo en un mismo sitio, ver al cuerpo sonriendo desde fuera, con el alma sobrevolando la playa, festejando el tiempo presente, el ahora. el momento de comulgar con la naturaleza.