Un año más.
Tengo ganas de llorar pero no me sale. Hace rato no me sale ya.
Cómo puede una estar tan llena por un lado, tan vacía por otro.
Cómo puedo tener todo en mis manos, tanta fuerza y poder para ser quien quiero y hacer lo que quiero... y que aún así sea insuficiente.
Porque es un vacío raro, que ocupa lugar y pesa. Un vacío que se llenó de cosas para recordar. Y es lo que más duele. La "cosa vieja que recordar". La nostalgia molesta si no se renuevan los recuerdos. La melancolía de sentarse a pensar un poco en cómo todo era, y cómo todo dejó de ser.
Si se volvieran a cruzar los caminos, ¿cómo sería esta vez? ¿saldría bien? pero, ¿qué es lo que salió mal?
Quiero responder preguntas que no puedo porque no controlo el presente. Quiero información que solo tenés vos, quizá en tu mente, quizá en tu inconciente, quizá escrita en un blog anónimo o en una carta perfumada escondida en el lugar más recóndito de la buhardilla.
Quiero saber más de lo que sé porque esta insuficiencia es lo que me deja perpleja, pesada y vacía, en contradicción constante, en el miedo a la no resolución, a sucumbir de nuevo en llantos profundos y pesadillas que parecen eternas, repitiéndose noche a noche, y me despierto y mi cara reproduce la calidad de la noche, y las personas que me van cruzando se inmiscuyen constantemente, y me quiebro la voz de solo pensar. En mi silencio me quedo y me acurruco, apoyo la mano en la cara para taparme un poco porque no tolero tanta luz, quiero llegar rápido al trabajo, subir rápido al colectivo, abrir rápido mis libros y sumergirme en mundos nuevos, diferentes y distantes, a años luz, que me permitan aproximarme a algo que al menos albergue no más esperanza sino más sentido, acción y reacción, y no toda esta parafernalia que se genera en torno a cada encuentro, cada mirada que se cruza casual, cada abrazo de "hola" y "chau" que trato de alargar y hacer durar más. Tanta parafernalia que aún así pierde ante el vacío, porque este se consume todo, porque pesa y gravita y yo giro a su alrededor y me pregunto el por qué de nuevo, y se reproduce eternamente, como si fuera la invención de Morel, como si la vida no existiera y simplemente fuera momentos. Y quizá así la siento, la siento más o menos, es más o es menos según qué momento del video se esté proyectando, y quizá hay esperanza de que la filmación no haya arrancado recién, y en realidad nos venían filmando hace rato, y ahí podría volver a ver esa parte donde este vacío no estaba, y en su lugar estabas vos, y en mi pecho tu mano, y en mi cintura tus brazos, y en mi frente tus labios, acurrucada en vos, y no en este lugar, que tan poco te vio, que ni siquiera conserva tu olor, que me permite acurrucarme en la sábana y aprender despacio a soportar, en un pecho sangrante, el vacío que se generó.
fue un
viernes, febrero 23, 2018