amaneceres

No saber. No tener idea. No poder escuchar, ni hablar, ni comunicarse. Es molesto, irritante, y hasta quizá me enoje un poco. Pero no puedo obligar. Ni presionar. Ni amenazarte. Si estás intentando ponerte de pie, no debo entrometerme. Si estás reconstruyéndote, esperaré al final. En el camino voy a quedarme, abajo del sol, viéndolo salir, viéndolo ponerse, una y otra y otra vez. Para seguir brillando, al menos, reflejando los rayos del sol. Porque me cuesta brillar por mí misma si no brillo con vos.

[del 13 de enero]