Si comprendieras un poco al menos la magnitud de lo que significa poder comer, poder reír, poder amar, poder vivir, estoy segura de que no malgastarías ni un segundo de la preciada vida que estás viviendo en entristecer tu alma, en llenarla de odio, de rencores y de mentiras. Estoy segura de que te abrirías paso entre la gente proclamando tu felicidad por el simple hecho de sentir la sangre fluyendo por tu cuerpo. Estoy segura de que te demostrarías a tí mismo que sos capaz de cualquier cosa, de alcanzar cualquier meta, de proponerte cualquier objetivo, pues te crees capaz de todo; con la energía suficiente, pues la energía que posees de solo saber que eres un cuerpo vivo, una mente rica, un alma viva, bastaría.
fue un
martes, septiembre 11, 2012