Vivir no cuesta nada

No se todavía. No entiendo el por qué. Pero se me ocurren millones de cosas para explicar por qué amo tanto la vida. Será que me detuve a mirar la inmensidad del cielo muchas veces, como ahora. Mirar durante horas, un espejo cubierto de celeste extendiéndose sobre mi, acaparando mi visión por completo. Y allí un sol brillando, cegandome, pero llenandome de energía, de luz. Será que escuché más horas de música de lo que escucha la mayoría de la gente, más canciones, más voces, más estilos, más instrumentos, algunos de los cuales hasta los pude tocar por mi misma. Sonidos que me inundaron de pies a cabeza hasta el punto de estremecerme por completo. Será quizás que olí tantas flores, tantos perfumes, tantos aromas, hasta llenarme de ellos por completo, dejándolos formar parte de cada recuerdo, para que sean más que un simple olor, sino una lluvia de imágenes, de sentimientos, de momentos, trasladándome con sólo cerrar los ojos. O será que probé millones de sabores, sin decir no, más allá del aspecto de la comida... Tan solo probando. Degustando. Dulce, salado. Y jamás privandome. Siempre gustando lo que quería, siempre que podía. Sabores que llenan la boca de uno, la mente, dando satisfacciones, placeres, haciéndonos sentir como completos, como plenos... O quizás será lo mucho que percibi con mis manos. Con mi piel. Con mis mejillas. Con el cuerpo. Cada textura, las plantas, la arena, el agua... Y cada sensación. Frío, calor, sequedad, o sentir lluvia en cada centímetro del cuerpo. Y sensaciones de sentimientos. Cada abrazo, cada caricia. Cada beso. Cada persona que me dio la mano... Esos que dejaron marcas imborrables, y que hoy día siguen allí. Que sé que mañana me volverán a abrazar...

Un día cayó un rayo, y lo sentí muy cerca. Lo vi atravesar el cielo, lo escuché sonar, oli el aroma a electricidad que dejó al atravesar el cielo, saboree la lluvia cuando empezó a caer y sentí en mi piel el frío que había aumentado apenas la lluvia comenzó.
Hay razones para vivir entonces? Y para vivir viviendo? Para vivir siendo feliz? Acaso no basta con saber que estamos vivos para ser felices? No es ya maravilloso contar con nuestros sentidos?

Un cuerpo. Sólo eso somos. Venimos con un cuerpo y eso nos llevaremos. Somos prescindibles para todas las personas... Y así lo deben ser para nosotros.
Pero mientras están en nuestra compañía, disfrutemoslas. Y llenemos ese cuerpo de cosas. Marquémoslo. Llenemonos de cicatrices. Golpeémonos y recuperémonos. Dejemos algunas cosas libradas al azar para conocer el azar mismo. Planeemos otras cosas, proyectando. Probemos, conozcamos, descubramos, sintamos.
La vida es una vez sola. No se va a repetir. Cada momento y recuerdo es único. Por eso debemos vivirlos a pleno. Exprimiendo cada segundo y guardandolos en nuestra mente. Pero guardandolos como recuerdo que son. Aceptar su fin, sea bueno o malo, y continuar. La vida continua, los segundos corren, el mundo va a seguir girando aunque vos quieras bajarte. Por eso no te detengas, seguí,  continuá, reí, llora, pega, peleate y reconciliate, perdona, no te enojes durante mucho tiempo si eso no te da felicidad, caete y levantate, pero viví... Viví con plenitud, que el día que la muerte llegue, no la vas a ver con miedo... Sino como una especie de amiga. Porque vas a haber vivido con tanta felicidad, que ya te vas a sentir completamente realizado. Quién sabe qué venga después! Creé en lo que vivis hoy, no en lo que podes llegar a vivir mañana. Tus únicas herramientas son tu cuerpo y tu mente. Son tuyos y de nadie más. Vos los disfrutas a tu gusto, y al máximo.