Sus pies apenas están tocando el suelo...
Está por emprender vuelo.
Su cabeza retumba, suena, moviéndose de un lado a otro.
Sus ojos, idos.
Sus manos, sus pies, siguiendo el ritmo.
Se eleva para danzar en esa atmósfera.
Gira sobre sí mismo, en el aire.
Se abraza y desciende nuevamente.
Toca su cara. Está riendo.
Pero está mojada.
Llora. Pero de emoción llora. Por sentir en la música los latidos de su corazón.
Es sincronización, cada latido, un compás.
Cada vez acelerándose más...
Está en estado de trance, a punto de alcanzar el estallido.
Sólo espera ese momento, que explote
para dejarse llevar.