HombreHumano

Te señalan, te acusan, opinan sobre vos...
Y su dedo allí, indicando que sos vos el culpado. El insultado. El criticado.
Y con qué fin? Bajo qué argumentaciones?
No hacen más que juzgar sin saber. Sin antes preguntar.
Manchan tu cara, tu cabeza y tu cuerpo.
Manchan tus sonrisas y tus obras. Tu gestos de afecto.
Es que ahora todo lo hagas será vigilado. Lo que digas, escuchado y analizado, lo que escribas, leído entre líneas...
Privan tu libertad de humano y provocan una injerencia en tu vida. Vida que creen de ellos, en parte de ellos, en parte tuya. Pero la parte tuya es también de ellos, porque también es mal vista, criticada.
Y te tildan de subversivo. De rebelde. De agitador. De revolucionario.
Y ni siquiera manipulaste un arma.
Ni siquiera le pegaste a un animal.
Ni siquiera caminas tranquilo, vigilando no pisar ni una hormiga.
Sólo porque vas a lo natural. A la búsqueda de las raíces. A la tierra, a la vida.
Y eres hereje sólo porque dejaste de lado creencias mágicas para tantear una naturaleza que sí sientes.
Y eres malvado por no confesarte, no arrepentirte, y creerte con un dios interno.
Dios que combinas con diablo en una experiencia plena de ser humano, en tu más pura y primitiva humanidad: la que cargas desde hace millones de años por tu condición de hombre, reconociendo tus imperfecciones, errores y confusiones. Pero aceptando eso como algo innato, imposible de evitar.
Sólo por ser humano.
Sólo por ser un hombre.
Vos, hombre, que no debes dejar que los hombres alejados de su humanidad quieran aplastarte.
Estás cercano a tu clímax.