Love hurts.

Amores dolidos, en el aire flotando, en la nada, desparramados, esparcidos, condenados al olvido.
Infecciosos.
Fugaces.
Sagaces.
Arrasadores.
Religiosos, espirituales, carnales, mundanos.
Suben como aire caliente e invaden la atmósfera.
Vientos de amor, sobrevolando.
Vientos que vuelan, y mueven, y cambian.
Y renuevan.
Y modifican.
Y enmendan.
Recomponen y curan.
Pero luego rompen.
Destrozando.
Pasados que vuelven atormentando los días, amores que sanan y luego aterrorizan.
Sabores dulces, salados, amargos, entremezclados.
Emociones contorsionadas, que nuevas, que extrañas.
Vibraciones del vientre, sentimientos prohibidos, deseos mal vistos.
Y se arriesgan y arrojan como por un risco, teniendo claro que debajo, allí, lejos, espera un duro aterrizaje, un golpe seco, asesino, que derramara lágrimas y hará florecer dolor.
Sueños queriendo ser aniquilados arrojandose allí.
Sueños soñados que duraron minutos, minutos increíbles, inolvidables, maravillosos..
Que arrebataron un corazón sin coraza.
Un corazón virgen, aferrado a ilusiones vanas.
Un corazón entero, siendo arrancado y sometido a rupturas, torturas, locura.
Locura misma, locura pura, del amor ingrato, efímero, aprovechado.
Ese que sólo pasó, dolió, y salió a volar en el aire, en la nada, esparciéndose, derramandose, siendo condenado al olvido.