¿Libertad? ¿De libertad me estás hablando vos? ¿De qué tipo de libertad me estás hablando? ¿Acaso existe alguna nueva, crearon algo diferente, fuera de lo ordinario, fuera de lo común? ¿Acaso encontraste una solución a mi encierro, a mi prisión, a esta cárcel que me limita, me quema, me mata?
¿Acaso encontraste la forma para hacerme creer que soy libre, que se han roto las cadenas, que ahí delante, por encima de ese monte, podré encontrar la puerta para salir hacia fuera, hacia el viento, hacia el sol?
¡Mentiras! ¡Puras mentiras!
¡No existe una nueva libertad, no existe un nuevo camino, no existe!
Ya nada existe, el vacío se apoderó de la materia. Borró todo, lo consumió, lo absorbió.
Y sólo dejó nada. Ni oscura o iluminada. Ni fría o cálida. Ni húmeda o seca. Ni blanca o negra. Ni tibia, ni fuerte, ni débil, ni grande, ni pequeña. Tan sólo, nada. Nada infinita, nada alrededor, nada en cada punto, cada milímetro, cada segundo.


Y sí, está encerrado, vacío, aislado, pero late. Late por inercia; late, sin ideas, sin amor, sin futuro.
Late, y sin embargo resiste. Resiste y espera. Espera y aguanta. Aguanta y ansía. Ansía, late.
Resiste el dolor. Espera el momento. Aguanta las ganas. Ansía la libertad.
Quiere ser libre. 
Corazón libre, libre de amar.