Se escribe. Se permite expresar.
Contar historias puede ser incómodo. Y la incomodidad es transformadora.
Puede que ese sea el motivo por el cual los ánimos de compartir son pocos.
"¿Quién soy yo para...?"
Salir corriendo no siempre es más fácil que quedarme quieta.
Y es que a veces los pensamientos necesitan salir corriendo. Hacia un pensadero.
De cuando en cuando entro a inspeccionar.
Extraños sucesos, no por eso desagradables.
Coincidencias que ya no me ocupo demasiado en analizar. Sólo aprovecho la oportunidad para.
Cuando pensamos fuerte y con intensidad nos escuchamos. No importa lo que haya en medio de distancia.
Experimento la humanidad.
Viene a ser como una confianza que crece.
Hay algo que aún me suena limitante en algunos verbos como creer o confiar.
O se me atrofian algunas palabras, como fe o esperanza.
para volverse menos agresivas otras como guerra, hambre o dolor.
Un continuum al que nos enfrentamos.
Principio del que hablo en estos capítulos.
No sé si crear encarne algún sentido inherente a la existencia de los seres que poseemos la potencialidad de crear.
Así que agradezco a quienes crean conmigo. Quienes comparten la experiencia de crear.
"Detrás de la puerta de entrada, abajo del sofa,
en fondo del placard en el cuarto de invitados,
en lo más cotidiano de la cotidianeidad
se esconde lo divino."
Agatha Fausto.