xq no

Me arrojo en tu lado de la cama. Penetra en mi nariz tu esencia, la dejaste sellada a la almohada. Un aroma de perfume, un toque de células muertas, y ese dejo de metal que se te sube en el cuerpo y teletransportás desde el polígono a casa. 
Sueño que no estoy acá y me despierto pensando en volver.
El tiempo apremia y todo el tiempo pienso en que el tiempo apremia.

A veces me relajo.
"La ansiedad es como un monstruo" me dijo una vez Mar. Y no sé cómo interpretarlo, si no sé si los monstruos son reales o imaginarios.
"Sos muy estricta con tu yo del pasado" me dijo hoy Mel. Y mi hoy, que no sé si es o no es quien fue.

El camino en la montaña me regresa a un lugar del que a veces salgo, pero muchas veces también vuelvo.
Sé que el aroma en la cama no será sólo un aroma sino un cuerpo tendido, yaciendo sobre el colchón; mente sosiegada que todavía piensa a través del sueño y cuerpo que se mueve a través de arterias, de las venas, el intersticio y los nervios.
Se expande el pecho y se escucha chiflar la nariz.
No es un ruido molesto, es un ronroneo.
Pensé en las palabras "villancico", "música", "manjar".
Nada de eso me convencía.
Creo que ninguno me suena tan puro como ronroneo.
¿Que a qué voy con eso de puro?
A que, corazón,
tu tiempo
es uno.
No sé qué esperamos
para ser
lo que queremos.
Y sentir la vida
bailando en el sistema.
Pureza que en ese momento
se expande por el cuerpo
y cuando llega al cerebro
me pregunto
¿y qué con esto de la pureza?
otra vez la danza sin fin de la dialéctica
aquella en la que bailamos
sujetados
los dos
alguna vez
en algún lugar
allá por Microcentro
y luego el llegar
y abrazar
el olor
que siento en tu lado de la cama.
Que también es mío,
que siempre fue de los dos.
Ese sobre el que te veo
cuando llego
y me encuentro
con tu ser de sueños.
Que estampa su aroma en la cama.
Que me despierta en un abrazo a la mañana.

Tierna coincidencia,
quizá en plural.
Porque el temor existe,
pero
¿por qué no arriesgarse?