Mamá manda una foto de unas baldosas con unas marquitas inconfundibles. Acompaña con la frase "Me sorprendió la lluvia".
-Casi que puedo respirar esa foto- respondí
Es que sí. La vi y respiré hondo el aroma de la lluvia de invierno en Lanús. Como huele la playa o los primeros dias de la primavera, que antes lo olía a inicios de septiembre y esta vez tocó olerlo en marzo! Estábamos llegando a Elviria y le decía a Conra que había olor a primavera en el aire. Cuando llegamos a la pizzería, Caro dijo "hay olor a primaveraaaaa" así con muchas "a", y lo miré a Conrado de un sacudón:
-Viste que te dije.
Mamá la comparte como foto de una sola visualización. Y yo en mis adentros dije "que no se haya perdido esa foto cómo no le hice screenshot!!!!!!" así con muchos "!".
Inmediatamente después recibo otro mensaje de mamá con la foto como archivo en el chat. Y mandó un audio aclarando que no sabía por qué se había sacado como foto de una sola vez.
Quizá si no hubiese pensado que no la iba a volver a ver antes de abrirla no la hubiese respirado tanto. Evoco al recuerdo. Parece que está lloviendo, pero no. Acá es Ojén. Acá hay un sol que raja la tierra. Acá hay olor a lavanda del limpiador de piso, a limón de un sahumerio de hace un rato, a jazmín, a limonero, a mate, a naranja. Acá no llueve el clima pero sí llueve el corazón y no se entiende por qué no combinan. Pero es que pasa, a veces pasa, que por mucho sol que alumbre algún día hay que llover. ¿Es automático? ¿Es programado?
Extraño y hay días que sufro pero el resto del tiempo es un dolor dulce que me alimenta el alma nostálgica que llevo en este camino. Una nostalgia alegre que me saca lágrima con sonrisas y abraza al ser tierno y sensible que vive dentro y que rechaza la coraza de fuerza y tenacidad todo el tiempo. Fuerza y tenacidad cambian su función y coexisten en los momentos en los que la fuerza y la tenacidad apremian. Y fuerza pasa a ser un continuum interno que recompone por poder resolver apelando a la razón. ¿De quién? De mí. De lo que me sale ser.
No sé si hay tal razón.
Mando ideas al aire e intento que lleguen hacia donde quisiera que vayan.
Qué poder de alcance tendrán los pensamientos, tan etéreos...