respiro ampliamente con mi nariz
desciende mi diafragma a la vez que mi tórax se expande
en todas las direcciones
quisiera que ese aire se quede en mi pecho
respiro, respiro profundo, como si no quedara oxígeno en el ambiente
me siento llena, pero creo que puede entrar un poco más
así que lo intento
ingresan unos mililitros
saco rápido lo que entró
y vuelvo a repetir la acción motora
que concluye en la experiencia sensorial
de que aquellas partículas cíclicas
que dejó tu piel
reposando sobre tus vestiduras
exciten a mi primer par 
que me hace el favor de llevar la información
a mi corteza cerebral
interconectando núcleos y estructuras
convirtiendo a la química
en una sensación
que luego muta a percepción
y la sonrisa refleja
se dibuja en mi rostro
rama cigomática
haciendo de las suyas
mil y un procesos
anatómicos, fisiológicos,
químicos e histológicos
mediando 
pasos innumerables
que resultan en
amor en el pecho
alegría
bienestar
(y un poco de nostalgia
como siempre)
de sólo tomar
una de tus prendas
y acercármela a la nariz
respirar tu esencia unos segundos
y entender
el poder de recordar
cuando el amor brota
cuando el amor se hace presente
y ocupa las ideas
los proyectos
los logros
y comparte
la felicidad
el bienestar
la tristeza
y el dolor
cuando teme
cuando huye
cuando se esconde
cuando cuida
cuando nutre
cuando abraza
más allá de todo

vuelvo a respirar hondo
(la última...
no me quiero hiperventilar)