(gracias Jorge Luis)

y acostarse con el temor
de ser productos de un sueño
y que el soñador creador
simplemente
deje de soñarnos
o que muera de repente
y como nada
desaparezcamos
sin siquiera haber sido
distinguido
dejado huella
o haber tenido la posibilidad
de ser soñador creador
como quien forjó nuestra masa
en un acto onírico
con barro de su alma
y arrojó sobre el golum
una suave ceniza
que nos convirtió
en semejanza humana

acostarse con el temor
de que el poeta que nos narra
termine la poesía

acostarse con el miedo
de que la razón humana
caduque a media noche
como la calabaza hecha carruaje

cerrar los ojos temblando
por la incertidumbre del tiempo
y del existir

quizá Jorge Luis fue un visionario
o quizá ese cuento
fue una creación de mi creador
en su propio sueño de mí
para que despierte y madure
y me sienta capaz de
salir
a soñar
y crear
un hombre de barro
con mis manos
y darle vida
en un soplido
fugaz