de vez en cuando haga falta
recordar lo bello que es jugar como un niño
y que el golpe sea insignificante
comparado con sentir la brisa en la cara
y esas ruedas bajando a toda velocidad
por la colinita
con la seguridad llena de dudas
pero el placer y el disfrute al máximo nivel
disfrutar de la adrenalina del vértigo
y del placer de qué ser
y eso sirve para
quizá, tal vez,
reforzar la idea
de que a más vertiginosa es la vivencia
más chances de reventarnos
la jeta
o geta
contra el piso
entonces que el golpe
valga la pena
y quizá, tal vez,
finalmente
algún día aprenda
a hacerlo parte del disfrute