muta la forma de ver
las fachadas, los tendidos eléctricos, los colores
y el agua quieta fluye igual entre los dedos
imperceptible el paso del tiempo
se alteran las voces
se desconfiguran los colores
y la risa que desarma
sale a borbotones
dejando ver más que nunca
la doble franja color marfil
esa que alguna vez
estuvo tan escondida
acompañada de dos ojos caídos
y una angustia en el alma
que brotaba sin parar
hoy fluye y recuerda
en esos cinco minutos que fueron dos horas
sonríe por disfrutar del sol en la cara
sentir el calor contrastando con el frío que hace percibir el viento
liberar los brazos al ritmo
siguiéndolo, sintiéndolo
el pelo suelto
los pies moviendo
la energía fluyendo
y ese no-se-qué que se llama alma
que tanto se agradece a si misma el haberse preocupado
de una vez por todas
por cambiar el orden de prioridades
y autodefinirse primera en la lista