la luz del sol no me alegra
enceguece y quema el interior
no hay edificios que me gusten
ni que me dejen de hacer recordar
como si aparecieras de nuevo
sentado al lado
por detrás
o en la misma cama
donde te veo yacer
cuando me voy a acostar
¿por qué tengo esta imaginación
que no me para de perturbar?
continuamente allí estás
¿por qué seguís? ¿por qué no te vas?
¿por qué simplemente no te puedo borrar?
sigue la imagen de tu sombra
el contorno de tu cara
tu cabello brillando entre medio de la gente
y en la ciudad brilla el sol
pero el alma se deshace
se quiebra el asfalto, se caen los muros
quiero quemar esta ciudad que construimos
pero no puedo con mis propias manos
no puedo porque nos encargamos
de hacerla perenne e infinita
que ahora se me hace tan difícil
dejarla atrás, tirarla abajo
derretirla y derramarla, que se vaya
que se filtre por la alcantarilla
que se borre de la memoria
pero eso no pasa, no viene
evité tanto el olvido y ahora no puedo olvidar
sólo recuerdo y me lastimo
me duele y me agota
me quema el interior sin quemarte a vos
te guardé adentro, te cuidé tanto
tu nombre grabé, pulí el diamante
no puedo romperlo, no sé cómo se hace
no hay más fuegos artificiales
ni espero que vuelvan
pero quiero sacar el puñal y devolvértelo
quiero ponerlo en tus manos y que veas la sangre
y que mi pecho florezca y se agrande
que se llene de aire de nuevo
sin contaminar, sin llorar
sin que se inunde con lágrimas al azar
con más razones que perdones,
con delirios, no dolor
con una carta de amor, un beso de despedida
el alma escondida pero en vías de sanar
y mi nueva ciudad
creciendo de a poco
reconstruyéndose
buscando un sol propio
y tu boca olvidada, y tus ojos cerrados
tu cielo en otro lugar
y tu sol brillando lejos de acá
fue un
miércoles, octubre 28, 2015