y otra vez esa sensación
extraña y olvidada
de querer desaparecer
se vuelve a hacer presente
y no hay nada en el camino
que encienda el pistilo
para iluminar lo que se viene
y hacerme sentir
que no desaparezco
que soy, que siento
que sigo existiendo
y que no voy a perecer
como perecen las hojas
que caen hacia el suelo
en pleno invierno