Lee bien, con atención:
Corre, corre lejos, ve para allá. Allí, justo ahí, en medio del bosque, hay un claro. Lo notarás, verás una gran araucaria que se alza como una reina. Descansa un poco en ese sitio. Huele, siente, sonríe. Levanta la vista, el sol cruza el cielo. Relájate y sigue corriendo entre los cipreses. Corre más, alejate más, sigue descubriendo. Olerás las flores de los notros. Verás su color rojizo, intenso, resaltando entre tanto turquesa y verde. Sigue adelante, escucha el sonido del agua. Busca alcanzar el lago. Pruébalo si deseas... ¿ves qué bien sabe? Deliciosa agua, pura, se desliza entre tus dedos. Siéntate en una roca y reposa en silencio. Duerme, sueña, sonríe. Diviértete, explora, recuerda. Saca fotografías con tus retinas. Grábalas en la mente para siempre. Nunca olvides ni reprimas, nunca dejes de correr. Nunca dejes de disfrutar la libertad del viento, el calor del sol, el frío del agua. No detengas las lágrimas de emoción ante tanta inmensidad. No detengas tus piernas en la caminata tras la felicidad. Mira y vive, vive con ganas, con ansias; extásiate, excítate. Vive descubriendo, usa tus sentidos de todas maneras. Sé feliz todo el tiempo, con cada parte de tu cuerpo.
Y si me extrañas, luego ven... y cuéntamelo todo.