-I'm worried about you.
-¿Por qué?
-Porque percibo en vos el temor que estás sintiendo.
-No te comprendo.
-Verás... cada vez que tu ojos intentan decir que están mirando algo, se nota desde lejos que están ciegos. No miran hacia nada en particular.
-¿Y qué te hace pensar que por esa razón estoy asustada?
-No es sólo "susto". Ni sólo temor... Quizá me expresé mal. Pero se ve en tu mirada el recuerdo, el amor roto, la pureza corrompida. Se ve el dolor, el miedo de seguir perdiendo, aún si lo que perdés son memorias. Te asusta el olvido porque si te arrebata algún recuerdo te destruye, porque es lo único fehaciente dentro de tu cabeza que te demuestra que aquello que viviste fue real, es real, vive en vos, en tu centro, en lo que llamamos alma. Lo ves en todos lados, lo buscás entre la gente, lo proyectás en el cielo. Reconozco esa mirada triste. Sé cuál es tu búsqueda.
Hicieron un largo silencio. Por primera vez en la tarde ella realmente concentró sus ojos.
-Si sabe cuál es mi búsqueda, entonces ¿por qué no me ayuda a encontrar lo que busco?
-Porque si así fuera no me lo perdonaría, -titubeó- no podría superarlo jamás.
-¿Por qué? ¿Por qué lo hacés tan difícil?
-Porque si lo hacés mi vida dejaría de tener sentido. Y si te ayudo, muerta estaría. Sos la única persona que puede mantenerme viva. No puedo con esto. No puedo verte así. Vos eras luz, vida. Atraías a los animales con tu andar. Hacías que el cielo se nuble cuando llorabas, y que salga el sol cuando derramabas alegría. No puedo ayudarte a terminar con tu vida. Sé que esa chica aún está ahí, y voy a encargarme de que salga a la luz de nuevo.
-¿Y si no quiero? ¿Y si simplemente quiero apagarme y ya?
-No tiene sentido lo que decís. ¿Puede ser posible que estés planeando la última de tus decisiones? ¿Comprendes la magnitud del asunto? Nunca más respirar. Ni salir al sol. Ni besar. Ni tomar decisiones. Ni gritar. Ni amar. Ni vivir. Nunca más.
-Me duele respirar...
-Eso decís ahora. En unos meses las cosas van a haber cambiado. Estás cerca de tocar fondo. Luego de eso, salir a la superficie va a ser sencillo. Lo único que me atemoriza es que quieras terminar con lo único que te asegura ser. Con lo único que es tuyo para siempre y que nadie puede arrebatarte. Lo único de lo que puedes estar segura que nunca te va a faltar, porque si te falta no vives, y si no vives, no eres, ni yo soy.
-¿Vas a hacerlo tan difícil por mucho tiempo más?- susurró.
-Que digas "mucho tiempo más" me renueva esperanzas. Me deja entrever que aún con tanto dolor, esa pequeña luz sigue encendida. Me asegura que esta charla no ha sido en vano...
-Callate y dejame dormir. Esta vez ganaste, y espero que así sea... -bajó un poco la voz- ...y siga siendo...
Y ambas entraron en el mundo de los sueños. Coleccionaron otra charla, otro día más de vida.
La mañana siguiente sería distinta. Ella lo sentía. Su consciencia se lo había dicho...